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abril 25, 2012

Movimiento estudiantil demuestra vigencia con masiva marcha.


Propuesta del Gobierno insiste en endeudamiento y no regula los aranceles.

La amplia convocatoria a la marcha organizada por jóvenes universitarios y secundarios en la capital es muy relevante y representa una señal de que el movimiento estudiantil sigue vigente, pese a los anuncios realizados por el Ejecutivo.

El Gobierno se enfocó en la consigna de excluir a la banca y unificar el sistema, sin comprender que con ello sigue fomentando una política de financiamiento que se basa en el crédito, lo que está aún muy lejos de lo que los estudiantes pretenden. Mientras no se asegure una cobertura de becas muy sustantiva, sólo se está cambiando el titular de la deuda.

Asimismo, la propuesta del Ejecutivo no establece una regulación eficaz de los aranceles. Si sigue existiendo una brecha entre el arancel de referencia, utilizado para la asignación de beneficios y lo que realmente se paga, esa diferencia se debe cubrir con créditos, sea bancarios o institucionales.

La obligación, que se fija a los propios planteles para financiar esa brecha para los alumnos más vulnerables no resuelve el problema, sino que incluso puede agravarlo. Podemos tener dos fenómenos, igualmente negativos, uno consiste en que las universidades discriminen y eviten seleccionar a los alumnos de menores recursos con el objeto de no hacerse cargo de esta diferencia y la segunda opción es que eleven los aranceles para compensar.

El nuevo sistema de crédito que se plantea implica, además, un retroceso respecto del fondo solidario, pues se deberá pagar un 10% de los futuros ingresos, en lugar del 5% actual y por un plazo de 15 años, en vez de los 12 existentes. La fórmula del Ejecutivo no contiene tampoco solución para los deudores CORFO.

Por último, sigue pendiente un mejoramiento global a la educación pública, tanto básica como media, materia respecto de lo que no ha habido anuncios sustantivos. Es urgente avanzar en la desmunicipalización e incrementar significativamente los recursos de las subvenciones para lo que necesitamos una reforma tributaria muy profunda.

octubre 18, 2011

Miopía del Gobierno ante reforma tributaria

Mientras organismos internacionales y dirigentes empresariales se abren a alza de impuestos el Gobierno se cierra al debate.
Felipe Lamarca y Roberto Fantuzzi se han sumado a quienes sugieren una modificación impositiva que permita mejorar el acceso a la educación superior. Antes, otros destacados personeros del ámbito privado, como el vicepresidente ejecutivo de LAN, Enrique Cueto y el Presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad, habían manifestado disposición a discutir el tema.
A estas alturas, los únicos que no ven necesidad de una reforma tributaria son el Presidente Piñera y su Ministro de Hacienda.

Mientras importantes voces del empresariado nacional y los organismos internacionales expresan su preocupación por la enorme desigualdad de nuestra sociedad y concluyen la necesidad de avanzar en su superación como condición indispensable para mantener la estabilidad del país, el Gobierno sigue anclado a posturas ideológicas que dificultan las respuestas a las demandas sociales.

Sólo la miopía” y la ortodoxia neoliberal de las actuales autoridades explican el rechazo del Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, a una reforma tributaria. El secretario de Estado descartó un alza de impuestos para financiar el presupuesto 2012 porque la propuesta del Ejecutivo es muy pobre y ni siquiera alcanza para cubrir el 40% de becas que comprometió a los estudiantes. No necesitan más recursos porque sus medidas son insuficientes.

Para avanzar en serio hacia un mejoramiento de la educación y, particularmente, en el acceso de los sectores bajos y medios a la educación superior, no hay otro camino que la reforma tributaria.

Esperamos que el Gobierno se abra a una discusión que permita concordar una reforma que aumente la contribución de las empresas y disminuya la carga sobre las personas, lo que disminuiría, también, los incentivos perversos a la elusión que existen en la normativa vigente.

Así como el Presidente Piñera y Renovación Nacional fueron claves para la reforma tributaria que se gestó en el Gobierno del ex Presidente Patricio Aylwin y que permitió avanzar en materia social en el retorno a la democracia, ahora, desde el Gobierno, tienen la gran opción de dar un nuevo salto en la igualdad de oportunidades, a través de un pacto social que permita enfrentar en serio el acceso a la educación.

octubre 13, 2011

Reforma Tributaria: La derecha con sordera selectiva.

Más neoliberales que el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Se entiende como sordera selectiva una anomalía consistente en no escuchar aquello que molesta o no se entiende. Más que un trastorno auditivo parece ser una capacidad analítica tendiente a evitar incomodidades y molestias. Ello aqueja a la derecha respecto de las recomendaciones de organismos internacionales en materia económica.

Sus líderes, técnicos e incluso sus medios de comunicación suelen recoger con bombo aquéllos llamados de entidades multilaterales cuando abogan por el mercado y la libre competencia. Se desvelan analizando los rankings de competitividad y buscando la forma de convencernos de que nuestras regulaciones son excesivas, lo que atenta contra el progreso. Curiosamente, nuestros empresarios obtienen – bajo esas normativas – jugosas utilidades e incluso se expanden por el continente precisamente hacia donde las legislaciones son aún más rigurosas.

Los reportes que causan mayor euforia en los teóricos neoliberales criollos son aquéllos que advierten trabas burocráticas a la inversión, rigideces en la legislación laboral y excesos de la política impositiva. Cada vez que un informe contiene este tipo de críticas no tarda en ocupar primeras planas en diarios anaranjados, páginas relevantes de suplementos de negocios y ser motivo de análisis en seminarios y foros efectuados sobre la cota 1000. Expertos entrevistados advierten, inmediatamente, que estos temas dificultan nuestro camino al desarrollo y la creación de empleo.

Luego, no se les mueve un músculo cuando se demuestra que, sustantivamente con las mismas leyes laborales y tributarias, el país pasa por ciclos de elevado crecimiento. Un caso patente es que los mismos que hace dos años demonizaban las normas sobre contratación y despido, ahora se ufanan de la creación “histórica” de puestos de trabajo. Evidentemente, tampoco se ocupan de explicar los cambios en la encuesta que explican este milagro.

El último episodio de hipoacusia temporal de la derecha lo hemos visto con ocasión de la crisis educacional. Primero, la OCDE alertó sobre la enorme desigualdad de nuestro sistema educativo. Luego, el Fondo Monetario Internacional, vanguardia del neoliberalismo global, cuyas recetas suelen ser alabadas por muchos de nuestros economistas, recomendó una reforma tributaria para enfrentar el problema. Una muestra casi caricaturesca de que la profunda inequidad del país y de su educación sólo puede ser resuelta con un mayor compromiso de los sectores más favorecidos de la sociedad.

Sin embargo, la derecha, partiendo por el Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, defendió la “soberanía de Chile” para seguir adelante con sus propias políticas económicas. El oído izquierdo del Secretario de Estado y de los más destacados técnicos del Gobierno no acusaron el golpe. Mientras el clamor, tanto nacional como internacional, por un cambio profundo en educación es cada día más fuerte, la derecha abusa de su sordera selectiva para sostener un sistema que no resiste ningún estándar y se muestra más neoliberal que el propio FMI.