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octubre 08, 2012

Es imprescindible impulsar un Plan de Desarrollo de la Patagonia

Bajo crecimiento poblacional e insuficientes indicadores económicos ameritan políticas más integrales.
 
Las Comisiones Unidas de Zonas Extremas y Hacienda de la Cámara Alta se encuentran analizando el proyecto de ley que prorroga la vigencia de diversas normas de fomento para las regiones extremas del país.
 
Ello es positivo en cuanto mantiene y proyecta en el tiempo las actuales leyes de excepción, que requieren de estabilidad para producir efectos.
 
Sin embargo,  se extraña una visión más integral del desarrollo de la zona austral que se traduzca en un Plan de Desarrollo de la Patagonia que aborde, además del fomento productivo, otras materias tales como la conectividad, el mejoramiento de las condiciones y abastecimiento de suministros básicos y las prestaciones de servicios, tales como educación y salud.

Necesitamos una mirada más profunda y con perspectiva de Estado que permita revertir el estancamiento de las cifras de crecimiento poblacional e indicadores económicos, como el IMACEC y favorezca un mejoramiento de las condiciones de vida que haga justicia a quienes hacen soberanía en estos territorios.

En cuanto a la propuesta del Ejecutivo respecto de las denominadas leyes de excepción, cabe insistir en la necesidad de procurar que éstas se traduzcan en un incremento efectivo de las remuneraciones de los trabajadores. Respaldo, por esto, el establecimiento de un piso mínimo para acceder al subsidio a la mano de obra que implique un aumento en los sueldos.

Asimismo, me preocupan las desigualdades que se producen en la aplicación de estas normas al interior de las regiones. El caso más ilustrativo es Puerto Natales y la Provincia de Última Esperanza que no cuentan con algunos de los incentivos existentes en otras comunas de la Región de Magallanes, tales como zona franca y normas especiales. Se crean así focos de desigualdad que deben ser corregidos.

febrero 02, 2012

Debemos avanzar en implementación de tarjeta fronteriza con Argentina.

Solicité a Cancillería pronta tramitación de acuerdo binacional cuya ratificación fue requerida por la Contraloría.

He requerido al Ministerio de Relaciones Exteriores agilizar el trámite legislativo del convenio suscrito entre Chile y Argentina el 6 de Agosto de 2009, en el marco de la II reunión Binacional de Ministros de ambas naciones y que permitiría materializar la Tarjeta de Tránsito Vecinal Fronteriza.

El documento, que pretende facilitar significativamente la circulación de residentes con fines de abastecimiento y prestación de servicios, especialmente en las zonas australes, está tratando de ser implementada desde fines de los ’90, pero aún no ha podido concretarse cabalmente.

Nuestro país reconoció legalmente la tarjeta y la condición de habitante de las zonas fronterizas con el vecino país en la ley 19.581, de agosto de 1998, promulgándose, además, el reglamento de la misma, que fue publicado el 18 de marzo de 2010.

Sin embargo, la Contraloría General de la República reparó dicho texto y su trámite administrativo, solicitando que el acuerdo binacional surgido en la reunión ministerial de agosto de 2009 fuera aprobada por el Congreso Nacional antes de entrar en vigor.

Por tal razón, solicité a la Cancillería allanar la aprobación del convenio en el Parlamento, con el objeto de poder poner en funcionamiento este mecanismo, que posibilitaría el ingreso y salida más expedita de los habitantes de las zonas aledañas de ambas naciones y, particularmente, de la región de Magallanes.

Se trata de un acuerdo que facilitaría el tránsito de personas en las regiones extremas, donde por razones geográficas y de tipo familiar, se registra un flujo permanente. Su implementación aliviaría los trámites a muchos chilenos y argentinos, por lo que esperamos que pueda implementarse a la brevedad.

Es una iniciativa que se viene trabajando desde hace largos años y que ha debido sortear múltiples dificultades. Esperamos que éste sea uno de los últimos pasos y que durante el 2012 podamos dar esta señal que materialice la integración entre ambas naciones, especialmente para los habitantes de zonas extremas, como Magallanes y las provincias del sur de la nación hermana, que necesitan de una comunicación permanente y expedita.